Ineludible cita la que se nos presentaba el pasado martes de cara a la de uno de los artistas y álbumes que más alto están apuntando en este 2016.

MESHUGGAH están de enhorabuena gracias a la edición de “The Violent Sleep of Reason”, el cual les ha devuelto a la primera línea de la actualidad, obteniendo una recepción tan entusiasta por parte de sus fans que sólo quedaba verificar la manera en la que los temas iban a ser llevados a los directos, hecho que presenciamos con una sala a medio aforo, nada desdeñable para ser un martes en la capital.

La palabra que mejor encuadraría lo que fue el concierto del combo sueco en cuanto a propuesta sonora, sería perfección. Y es que aquello sonaba denotando que cada detalle estaba medido al milímetro. ¡Casi parecía que hubieran puesto un cd sonando por la P.A.! Todos los elementos propios de la propuesta estilística que la banda desglosa en sus discos, estaban ahí esa noche en directo, protagonizados por esa resonancia grave y rasgada producida tanto por la afinación ultra grave, como por la peculiar distorsión del bajo, muy presente este último en la mezcla que salía desde la mesa.

En cuanto al escenario, estuvo presidido por varios telones colocados a ambos lados de éste, así como a varias alturas, dando profundidad y un curioso efecto de pasillo. Dos columnas de luces, terminaron por dar un jugoso resultado de colores y sombras, causando más de un quebradero de cabeza a los compañeros encargados de realizar las fotografías.

Antes que nada, a las 19:30 comenzaba la descarga de HIGH ON FIRE, teloneros para la ocasión, quienes venían presentando “Luminiferous”, su álbum de última cuña, facturado en el año 2015.

El power trio no se andaba con chiquitas y pronto pudimos deleitarnos de lo corrosivo de su propuesta sonora, a caballo entre el heavy, thrash y death. Su líder, vocalista y guitarrista Matt, saldría luciendo torso desnudo así como tatuajes por doquier, mientras hacia gala de voz rasposa, arengando a las masas entre tema y tema.

Temas como “Carcosa” o “Rumors of War”, con reminiscencia a MOTÖRHEAD, tuvieron amplio calado entre un nutrido número de los asistentes que iban copando las primeras filas.

Habría tiempo para otros más rápidos como “Slave the Hive”, momentos más pausados como “The Falconist” o la rabia netamente thrash/death proporcionada por la rabiosa “Turk”, finalizando con “Snakes for the Divine”, dejando un más que buen sabor de boca.

Y llegaría el momento para las estrellas de la noche, unos MESHUGGAH que tenían a todos expectantes, correspondiendo favorablemente a lo que de ellos se demandaba. “Clockworks” abriría la caja de los truenos, con los cinco músicos de negro riguroso, capitaneados por el simpar vocalista Jens, quien no escatimaría un ápice en la agresividad de sus guturales tonos. Desde los primeros compases, el sonido y su ecualización fue perfecto, así como perfecta fue la ejecución de todos y cada uno de los complejos temas. “Born in Dissonance” continuaría con una fiesta a la que el público iba introduciéndose cada vez más, comenzando a desatar las primeras muestras de euforia, mientras que “Sane” subiría en un par de peldaños la velocidad e intensidad.

“Perpetual Black Second” y “Stengah” con sus geniales riffs entrecortados serían las siguientes en caer para regocijo del personal, mientras que “The Hurt that Finds You First” sería el tema de los contrastes, desde la parte inicial más salvaje hasta el desarrollo instrumental donde las atmósferas musicales y visuales (jugando con las sombras y la penumbra) serían toda una pasada a nivel de espectáculo. El embeleso se rompería con la celebradísima “Lethargica”, dándonos cierto reposo al bajar de intensidad hacia su mitad, mientras que “Do Not Look Down” volvería a cargarnos las pilas.

Vuelta a su nuevo disco con el poderoso “Nostrum” bajo el brazo, regalándonos otro de los mejores momentos de la noche con “Violent Sleep of Reason” y los lasers disparados desde las columnas de luces aputando al techo de la sala mientras atravesaban los cuerpos de los músicos. El sencillo arpegio que inicia “Dancers to a Discordant System” nos llevaría a otro de los momentos más complejos a nivel musical, con un tema que crece más y más y más…  Por su parte, “Bleed” y las luces rojas que inundaban La Riviera, pondrían el punto y aparte antes de la salida para interpretar el bis.

Tras un breve mutis y ante la aclamación popular, volverían para hacernos marcar voz en grito los huecos entre notas que hay en el riff de “Demiurge”, mientras que la portentosa “Future Breed Machine” sería la traca final donde dispararían todos sus trucos lumínicos como colofón a una noche donde la música, la perfección técnica y sonora, así como la comunión entre banda y público, brillaron en su máximo apogeo.

Crónica de J. José Jiménez de RafaBasa.com

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