Parece que fuera ayer cuando aún no nos habíamos despertado de ese sueño: un festival progresivo con todas sus eclécticas letras en nuestro país. ¡Por fin! Parece que fuera ayer cuando salíamos por las puertas de esa mágica plaza central del Poble Espanyol barcelonés, sí, parece que fuera ayer cuando todas las ideas se acumulaban en nuestras cabezas y cuando esos mil y un grupos que todos deseábamos formaban el consciente de un público que los pedía con locura para una hipotética siguiente edición. Y allí volvíamos otra vez, esa plaza, ese ambiente, ese cartel (otra vez) de ensueño y esas ganas infinitas por vivir una vez más esa experiencia única que es el Be Prog! My Friend… ¡por fin!

Si el cartel del año pasado se presentaba como un vendaval de oportunidades exclusivas tintado con los nombres de Camel, Meshuggah, Devin Townsend, Haken, Ihsahn o Leprous, en esta tercera edición se apostó por alzar aún más alta la bandera del prog internacional con la fuerza de un Steven Wilson en pleno éxtasis compositivo y unos Opeth que repetían después de su aparición para el enmarque de 2014. Y la cosa no se quedó allí, para nada. Desde estandartes del género como Magma pasando por lo técnico de Between The Buried And Me, el cartel se completó en base a la elegancia de The Gentle Storm, la contundencia de Textures y las jóvenes formaciones que pisan fuerte desde atrás (y que tendrían su merecido reconocimiento en el día de bienvenida).

Y es que si algo destacó de esta edición respecto a la anterior fue eso, ese primer día de bienvenida que nos permitía, de forma primera, experimentar el festival a doble ración y, segunda, evitar ese templete que empañó diversas de las actuaciones previstas para el año pasado. En él, ahora, se colocaba un amplio puesto de merchandising y, a lo largo y ancho del recinto, puestos de comida y bebida para quedar servidos mientras un fondo de gala condimentaba dos días de verano a pleno sol. Cómo diría aquél: ¡Así sí!

VIERNES 1 DE JULIO

Un calor sofocante recibió la primera actuación del Be Prog! My Friend 2016, ni más ni menos que la de los catalanes Exxasens, quiénes fueron recibidos por un público perfectamente dividido en quiénes se atrevieron a enfrentarse al astro rey acercándose al escenario y quiénes prefirieron resguardarse en la sombra. En su actuación dieron cancha a su último lanzamiento ‘Back To Earth’, un compendio de post-rock espacial que les ha ganado un más que merecido puesto en la escena internacional del género. De este mismo álbum fueron las cuatro primeras canciones que interpretaron, “Supernova”, “My Hands Are Planets”, “Hugeness” y “Bright Side Of The Moon”, para después lanzarse a tres piezas más de su discografía como fueron “Rocket To The Sky”, “Your Dreams Are My Dreams” y “Eleven Miles”. Para la interpretación de “Saturn” contaron con la inesperada colaboración del cantante de The Pinnaple Thief, Bruce Soord y, para terminar, pusieron el punto y final a su concierto con “Back To The Earth”.

Otra banda catalana tomaría el relevo en el escenario que presidía la plaza central del Poble Espanyol: Obsidian Kingdom. ‘A Year With No Summer’, su más reciente lanzamiento, ha significado un cambio drástico en el sonido de la formación, pasando de la crudeza y los sonidos más directos y contundentes de ‘Mantiis’ a un sonido experimental repleto de matices que, al final, ha construido un producto sumamente interesante y vanguardista. Pese a que quizás no acertaron del todo con su predicción estacional, pues el sol aún pegaba muy fuerte, atrajeron a multitud de curiosos y a un buen puñado de seguidores que presenciaron su actuación de principio a fin. Apoyados en todo momento por imágenes en movimiento proyectadas en la pantalla del escenario, repasaron los diferentes pasajes de las nuevas composiciones como la larga “The Kandinsky Group”, “Darkness”, “10th April” o la canción que da título a su último álbum. Les dio incluso tiempo a tocar canciones de su disco primigenio como “Last Of The Light”, “Haunts Of The Underworld” o “Endless Wall” y, para cerrar una actuación repleta de movimiento y locura encima del escenario, “Black Swan” y la rabiosa “Away/Absent” concluyeron el set.

Con el sol escondiéndose tímidamente por las paredes del Poble Espanyol, el dueto ruso Iamthemorning hicieron acto de presencia para deleitarnos con uno de los conciertos más intimistas y especiales del festival. Esta vez apoyados por percusionista, violín y violonchelo, Marjana Semkina y Gleb Kolyadin ofrecieron a los allí asistentes una clase magistral de música para piano y voz. Se les veía emocionados desde el principio, y fue la propia Marjana quién nos confesó que, a la vez que conmovidos por la oportunidad, estaban absolutamente aterrados por actuar frente al público barcelonés. Pese a ello, consiguieron construir una comunión perfecta y delicada que se erigió como el telón perfecto para las composiciones de su último disco ‘Lighthouse’. Hubo tiempo incluso para temas de otros lanzamientos, como la preciosa “To Human Misery” de su álbum ‘Belighted’, e incluso alguien del público le tiró un ramo de rosas a la enternecedora Marjana, quién entre risas contagiosas incluso nos recitó aquello del tres tristes tigres. Un concierto para que no se te quite la sonrisa de la boca.

Uno de los grupos a los que servidor tenía más ganas de ver en esta edición eran los islandeses Agent Fresco. Con su selección nacional dando la sorpresa en la Eurocopa de este año, ellos no fueron menos en el festival que nos ocupa y dieron una clase magistral de cómo comerse el escenario con patatas. Su sonido al más puro estilo Leprous mezclado con sonoridades poperas encandiló a una audiencia entregada y que abrió esa boca que antes mencionábamos al ritmo de unas composiciones absolutamente magistrales. ‘Destrier’ demostró el año pasado ser un disco a tener en cuenta, pero lo visto en Barcelona demuestra también la capacidad interpretativa y escenográfica de la banda. Con un Arnór Dan Arnarson a las voces que no paró un solo momento y una base melódica de lo más sólida a sus espaldas, comandada por esos sonidos de teclados omnipresentes que dotan a los diferentes pasajes de la banda de una solidez propia de bandas con una amplia trayectoria a sus espaldas, se erigieron como la banda capaz de dar una de las actuaciones del festival. Si el propio Arnór nos confesó que dos días antes su doctor le recomendó no viajar a la Ciudad Condal debido a la neumonía que sufría, él mismo nos sorprendió al encarar de inicio “Anemoi” y “He Is Listening” de la manera que lo hizo: alucinante. “Howls”, “Destrier” y “Pyre” nos pusieron los pelos de punta, y “A Long Time Listening” puso al público entero a corear aquellos oh oh oh tan preciosos como efectivos. Encaramos la recta final con “See Hell”, “Angst” y “Dark Water”, y fue con “Eyes Of A Cloud Catcher” y “The Autumn Red” cuando el vocalista se acercó a las primeras filas para cantar las líneas de tan magnas composiciones con el público, hasta incluso adentrase entre él a posteriori. Impresionantes.

The Pinnaple Thief salían a escena como última banda de ese día introductorio que nos había sabido ya a gloria. La formación más veterana de la jornada salió con la caída de la noche y presentó un compendio musical prog rock de lo más compenetrado. Con un nuevo lanzamiento, ‘Your Wilderness’ programado para este mismo mes de agosto, el más reciente ‘Magnolia’ copó con la mayor parte del setlist. Pese a ello, empezaron con (solamente) una introducción de su tema de ni más ni menos que 27 minutos “What Have We Sown?”, para luego atacar con “Wake Up The Dead” y la relativamente nueva “Alone At Sea”. Su actuación se vio mucho más comedida que la de sus predecesores, pero no por ello fue menos disfrutable por parte de sus seguidores, pues la formación, capitaneada por Bruce Soord, supo jugar con las diferentes ambientaciones y, además, se vio favorecida por el juego de luces más vistoso del día. Cortes como “All The Wars”, “Simple As That”, “Remember Us”, “Reaching Out”, “Snowdrops” y la final y electrónica “Nothing At Best” fueron las últimas notas de este primer día de festival. La cosa, por suerte, sólo acababa de empezar.

SÁBADO 2 DE JULIO

Encarábamos el día fuerte de la tercera edición del Be Prog! My Friend con el dulce calor del sol en nuestros cuellos y con la certeza de que algo muy grande estaba por venir. The Gentle Storm, esa banda recientemente creada entre Arjen Lucassen y la ex-The Gathering Anneke Van Giersbergen, se presentaba como el grupo que abriría fuego a tan esperada jornada. Pese a que, como era previsible desde un comienzo, Arjen no está acompañando a Anneke en la gira de esta nueva banda (digamos que el tipo no está muy hecho a eso de tocar en directo), la expectación por este nuevo proyecto era notoria a tan temprana hora. Con una introducción sonando por los altavoces del festival, la vocalista se llevó los primeros aplausos del día mientras se dirigía pausadamente hacia el centro del escenario; a continuación, Marcela Bovio, vocalista que acompaña a la formación en directo y que ya participó en proyectos de Ayreon tan notorios como ‘The Human Equation’, se dispuso a colocarse en una plataforma elevada a la izquierda del escenario. La formación en su integridad tomó sus puestos y los primeros acordes de “Endless Sea”, la canción que abre el ‘The Diary’, empezaron a deleitarnos a todos. El sol que daba de forma directa en las caras de los intérpretes hizo sufrir bastante a la vocalista holandesa, pidiendo incluso perdón entre risas por cómo estaba muriendo de calor encima del escenario, pero no por ello la actuación sufrió en su compendio general. Temas como la bailable “Heart Of Amsterdam”, “The Storm” o algunas covers de Ayreon, “Isis And Osiris”, del proyecto alternativo de Anneke Agua de Annique, o de los propios The Gathering o incluso de Devin Townsend Project, en forma de “Strange Machines” y  “Fallout”, nos mostraron una vez más la enorme capacidad vocal y las facultades interpretativas de la vocalista. La actuación se vio apoyada en todo momento por samplers que introducían las diferentes melodías de teclado y orquestra (¿porqué no incluir a un miembro más que las interprete en directo?), y fueron varios los momentos en los que las dos cantantes se posarían la una frente a la otra para interpretar los pasajes a dúo de las diversas canciones. Para finalizar, la fantástica “Shores Of India” puso el punto y final a una actuación muy remarcable.

Los americanos Between The Buried And Me pusieron el punto técnico a la velada. Y es que, por encima de todo, si algo destaca en las enrevesadas composiciones del quinteto, es su capacidad por tirar por derroteros de lo más variados en cada uno de los diferentes pasajes de sus canciones. Si bien el frontman de la formación es indudablemente el cantante y tecladista Tommy Rogers, la mayor parte de las miradas se dirigieron al incombustible guitarrista Paul Waggoner, quién nos deleitó con mil y un punteos que harían querer tirar a la basura el instrumento de cualquiera. El último lanzamiento de la formación, ‘Coma Ecliptic’, se remonta ya al año pasado, y es seguramente por ello que prefirieron dar más cancha a ‘The Parallax II: Future Sequence’ que a este. De todos modos, iniciaron el set con la celebrada “The Coma Machine” para continuar con “Informal Gluttony”. Si bien los guturales de Rogers no terminan de despuntar lo bien que deberían en el directo de la banda, el nivel vocal del cantante estuvo a un nivel más que decente durante toda su actuación, y no supusieron una pega a las poderosas y enrevesadas líneas a las cuerdas que le acompañan. “Extremophile Elite”, “The Ectopic Stroll”, “Tellos”, “Bloom” y, cómo no, “Selkies: The Endless Obsession”, dieron por terminado un concierto que asombró a quiénes seguían casi con lupa el devenir de los acontecimientos encima del escenario.

Otro de los puntos álgidos del festival era la aparición de los franceses Magma, sin lugar a dudas una banda clave para entender la evolución del género que nos ocupa y, según se dice, recomendados por el propio Steven Wilson para formar parte del festival. El cambio de setup encima del escenario hizo demorar un pelín el inicio de actuación de la banda (cosa que más tarde lamentaríamos) pero, finalmente, los ocho miembros de la formación, siempre comandados por un Christian Vander que le da, y de qué forma, a su batería, pusieron pie en escena y se dispusieron a hacer volar toda limitación estilística posible. El comienzo con “Theusz Hamtaakh” fue ya de entrada impresionante: los diferentes instrumentos se entrelazaban entre sí para forman una bola de sonido que impactaba irremediablemente en una buena parte de la audiencia en pleno éxtasis musical. Con Stella Vander y Isabelle Feuillebois a las voces femeninas mientras Hervé Aknin inducía en nuestras mentes el Kobaiano, las diferentes piezas que forman la canción fueron transcurriéndose hasta alargarla a una media hora espectacular. Como bien introducía antes, el hecho de que se alargara el cambio entre bandas propició que la formación tuviera que eliminar del setlist inicialmente previsto la magna e imprescindible “Mekanïk Destrukïw Kommandöh”, algo que el propio grupo lamentó pero que prefirió substituir por “Zombies” y “Kobaïa”, para no dejar a medias la larga composición inicialmente planteada. Pese a ese contratiempo, pudimos presenciar una actuación magnífica y nuestros sentidos se vieron absorbidos por tal magnitud instrumental.

Los cabezas de cartel de la primera edición del Be Prog! My Friend salían al escenario aún con un tímido sol sobre nuestras cabezas. Los cada vez menos death-progresivos Opeth tomaron posesión del escenario de forma pausada y ordenada y empezaron con “Cusp Of Eternity”, la segunda composición del genial y último lanzamiento de la formación, ‘Pale Communion’. Es de sobras conocida la reciente tendencia de la banda hacia derroteros prog rock dejando de lado unos guturales que se ven cada vez más mermados por la edad de Akerfeldt, y por ello fue sorpresa para servidor el hecho de que el tema anteriormente mencionado fuera el único interpretado de su última obra discográfica, siendo esta un compendio de composiciones altamente superiores a un ‘Heritage’ que, tal y como un divertido Mikael nos alertaría a continuación, era odiado por muchos. “The Devil’s Orchard”, precisamente de tan “odiado” lanzamiento, fue la siguiente en caer, y a partir de allí el particular show del frontman sueco empezó a tomar forma.  El vocalista nos anunció que ‘Sorceress’, su nuevo disco, sería lanzado al mercado de forma inminente, y que era por esa misma razón que nos iban a interpretar una nueva canción todavía por estrenar. Confiados de nosotros, vimos como Akerfeldt se limitó a tocar un precioso y alargado La Mayor que, aseguró, será incorporado a tan esperado nuevo lanzamiento. Tal y como ellos dicen, asistir a un concierto de Opeth es como quedar con los amigos: no te esperes algo del todo profesional.

Los gritos de “Miguelito, Miguelito” fueron un continuo, y fue el bajista de los suecos, el uruguayo Martín Méndez (afincado en Barcelona), quién nos daría las gracias por venir en perfecto español. Una impresionante “The Leper Affinity” inundó el Poble Espanyol de las reminiscencias de aquel tremendo ‘Blackwater Park’, y “Godhead’s Lament” hizo resonar por toda la plaza los guturales de Akerfeldt y esa línea limpia de tan grandioso tema. La formación, cómo no, sonó perfectamente conjuntada, con un Martin Axenrot que, pese a qué nunca hará olvidar del todo a Martín López, cumple con creces, y un Fredrik Akesson sigue sin fallar una sola nota. Las más calmadas “To Rid The Disease” y “Feel The Dark” volvieron a la senda más rockera de la banda para encarar ya el final de su set. Después que Mikael nos confesará sentirse intimidado por salir a escena después de sus ídolos de Magma, “Heir Apparent”, “Demon Of The Fall”, “The Grand Conjuration” y, finalmente, “Deliverance” y su interminable y delicioso final pusieron el broche de oro a una actuación que, si bien no lució tan bien cómo en su concierto de 2014, cumplió con creces las expectativas y nos permitió ver otra vez a estos estandartes del progresivo contemporáneo.

Por fin! Llegó EL MOMENTO de la velada, la hora que tantos estábamos esperando y la entrada a escena de toda una institución progresiva y compositor de la banda sonora de la vida de muchos de los allí presentes. Steven Wilson dejó aparcada su carrera con Porcupine Tree tras un maravilloso ‘The Incident’ que puso el listón sobradamente alto y, tras algunos lanzamientos de altísima calidad como fueron ‘Insurgentes’, ‘Grace For Drowning’ y ‘The Raven That Refused To Sing (And Other Stories)’, llegó el año pasado y se marcó el que es uno de los discos de la década. ‘Hand. Cannot. Erase’ se ha convertido (y se convertirá) en toda una referencia del compendio progresivo actual con poco más de un año de vida, y sus composiciones siguen emocionando y trasladando a otra dimensión a todo oyente que se precie a escucharlo. Pudimos disfrutar de su excepcional show el pasado mes de septiembre en su gira por salas, y, en el Be Prog! My Friend, tuvimos, otra vez, la oportunidad de atestiguar el momento de forma compositivo, interpretativo y musical de todo un genio contemporáneo. Esa pieza introductoria que es “First Regret”, con esa imagen de las luces en las ventanas que nunca dejará de ponerme los pelos de punta, permitió dar la entrada al escenario de unos músicos que estarían a punto de hacernos volar. Con el genio en cabeza, uno a uno, cada uno de los intérpretes de la banda que el inglés ha conseguido formar tras la marcha de Guthrie Govan y Marco Minnemann  fue ocupando su respectiva posición. Los acordes de “3 Years Older” y ese inicio que ya tantas veces hemos escuchado soltó las primeras notas de una voz que Wilson mantiene cómo nadie; la coreable “Hand Cannot Erase”, volvió a hacernos sentir aquello que este álbum ha hecho experimentar a tantos. Si bien servidor pensaba que el compositor británico nos deleitaría con su último larga duración en su integridad, resultó que prefirió recortar de su minutaje los temas “Perfect Life” y “Transience”. Así pues, “Routine” hizo caer la lagrimilla a más de uno mientras las notas de una de las canciones más tristes de Wilson eran acompañadas por ese sobrecogedor videoclip en la pantalla trasera. Tras “Home Invasion” y “Regret #9”, el compositor quiso hacer referencia a los tristemente fallecidos Prince y David Bowie, y les dedicó el archiconocido tema de Porcupine Tree “Lazarus” debido a su coincidencia de título con una canción del tremendo álbum póstumo de Bowie (quién sonó antes del propio show de Wilson por la PA del festival). Como no podía ser de otra forma, la sobrecogedora “Ancestral” y la emotiva “Happy Returns” dejaron en solitario a Adam Holzman al teclado para esos últimos acordes de “Ascendant Here On…”.

Repasado ya de forma sobresaliente el capitulo ‘Hand. Cannot. Erase’, Steven Wilson y los suyos se dedicaron a tocar la parte de catálogo discográfico que ya interpretó sin demasiadas diferencias en su tramo inicial de gira. “Index” y ese espectacular inicio, dónde los chasquidos de dedos de cada miembro hacen cambiar el juego de luces y las imágenes en pantalla, hacen entrar en taquicardia a cualquiera, y “Harmony Korine” hizo que muchos coreáramos a pleno pulmón sus líneas vocales. Para repasar su más reciente EP ‘4 ½’, la versión de Porcupine Tre “Don’t Hate Me” y la instrumental “Vermillioncore”, y para dar finar al set principal, la espectacular “Sleep Together”. Pese a que parecía que Akerfeldt entraría de un momento a otro en escena para que los dos genios interpretaran algo de Storm Corrosion, nuestros sueños húmedos no se vieron cumplidos. Para compensarlo, Steven Wilson hizo que todos cantáramos con la popularizada “The Sound Of Muzak” y, finalmente, nos rompiera el corazón una vez más con tan bella composición que es “The Raven That Refused To Sing”. Un concierto espectacular para un compositor sin límite alguno. De lo mejor que se puede ver hoy en día.

Para cerrar la noche y el festival, y ya con muchos asistentes desfilando hacía la salida y muchos otros sentados en los laterales de la plaza, los pesados sonidos de los holandeses Textures inundarían por última vez el Poble Espanyol de Barcelona. Venían presentando ‘Phenotype’, su último lanzamiento, y su actuación reunió a varios incondicionales que no pararon de bailar al son de sus canciones. Daniel De Jongh no paró de animar a todos aquellos quiénes aún se sentían con fuerzas para dar continuidad al derroche de energía, y cortes como “New Horizons”, “Shaping A Single Grain Of Sand” o “Illuminate The Trail” se mezclaron con otras canciones de su discografía como “Regenesis” o “Awake”. Para poner el punto y final a la velada, “Laments Of An Icarus” sirvió para que la banda se hiciera una hermosa fotografía con el público allí congregado.

Punto y final a una nueva edición de un festival que sigue llenado ese hueco musical que, durante tantos años, estaba huérfano en la Ciudad Condal y en el conjunto del estado. Mejorando su cartel año tras año, el Be Prog! My Friend se consolida como una cita obligatoria para los amantes de lo progresivo y lo ecléctico, y de nuevo las divagaciones sobre qué nuevas bandas podrán llenar un hueco en el cartel del año que viene se sucedían en los alrededores del Poble Espanyol. Tenemos un festival a la altura de las condiciones. ¡Por fin!

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Crónica de Victor Vallespir de MariskalRock.com

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