Siempre es difícil encararse con una despedida en tu ciudad, tanto a nivel de la propia banda, por supuesto, como también del público. Y más cuando el año pasado pudimos disfrutar de un maravilloso concierto de 20 aniversario en la sala Joy Slava de Madrid (con invitados de todas las épocas de la banda y un repertorio algo más clásico y equilibrado con toda la historia del grupo) o por ejemplo este verano en el Leyendas del Rock en otro glorioso show ante miles de personas.

Pero SARATOGA son luchadores, además de fieles a su palabra y a su filosofía, y tenían que ofrecernos este último concierto en Madrid para los casi 600 que nos acercamos a la Arena a decirles “gracias y hasta siempre” (como pudimos ver por las pantallas al final).

Crónica de David Esquitino de RafaBasa.com


Hay que decir que éste era el último concierto en nuestro país en esta gira de despedida que también les ha llevado a algunos países de Latinoamérica, y que rematarán en México en los próximos días para poner carpetazo, por ahora definitivo, a estos 21 años de carrera en primera línea. Lástima tener que haberlo visto en una sala como la Arena, con un escenario tan pequeño, una pantalla grande pero no de muy buena calidad y sobre todo un sonido lejos de la perfección que una banda como SARATOGA merece. Pero bueno, en este sentido “es lo que hay” y no tiene sentido darle muchas más vueltas…

Como preparación especial del show, quizás hubo menos cambios y sorpresas en el setlist de las que me esperaba, empezando con temas de su época más conocida con Leo Jiménez al frente, pasando por una parte intermedia más centrada en la etapa de esta última formación (demasiado extensa en mi opinión y con algún tema que me dejó mucho más frío como “Contigo, sin tí”, aunque sea de “Tierra de lobos”, o “Perversidad”, pero que es totalmente lógico que le den más cancha a esta era en la despedida que a los comienzos por ejemplo, mucho más obviados en este concierto); y una parte final, a modo de bises, más largo de lo habitual con temas antiguos y clásicos rotundos. Lo que sí me gustó y llamó bastante la atención fue el trabajo con los vídeos y proyecciones en la pantalla, jugando según los temas con imágenes de series conocidas e incluso de algún videoclip de la banda (como en “No sufriré jamás por tí”) o mostrando juegos visuales varios con fuego e imágenes de las distintas portadas de la banda y demás.

El concierto en sí rondó las dos horas completas, como ya había prometido Niko del Hierro, y obviamente fueron múltiples las muestras de afecto hacia la banda en sí y especialmente hacia el bajista, líder del grupo y al que se le tiene una estima especial (y que él devuelve con creces con su entrega, fiereza y corazón habitual sobre el escenario… además de ser un instrumentista soberbio, por cierto). Tal vez ví a Tony Hernando y a Andy C. menos sueltos que otras veces, lógicamente emocionados y tal vez algo atenazados (incluso seguramente tristes y alegres a la vez en una noche como ésta), con lo que no fueron los titanes rotundos de otras noches, al menos para mí… Eso sí, siempre partiendo de la base de que el nivel de una banda como SARATOGA está siempre muy por encima de la media, por supuesto. En el caso de Tete se le notaba con muchas ganas de darlo todo, de que fuera una noche única y de demostrar que es un cantante de primera línea, además de un gran frontman. Incluso llegaron a saltársele las lágrimas en uno de los momentos finales del concierto y, en definitiva, no puedo más que aplaudirle por entrega, pasión, sentimiento y grandísimo nivel vocal.

No hubo invitados en este concierto ni tampoco grabación para posterior DVD o similar (como tampoco se hizo en el concierto de Joy Slava que comentaba al principio). Pero eso no es ápice para que no se nos quede grabado el recuerdo de esta noche, a ellos los primeros, y eso que no ha sido el mejor concierto de SARATOGA que he visto (que no era una noche fácil) ni el repertorio nos terminó de convencer especialmente a los fans más clásicos del grupo… aunque todos los temas fueron muy coreados por la gran mayoría del público y hubo una buena comunión entre banda y audiencia, como no podía ser de otro modo.

Comenzaron puntuales a eso de las 9 de la noche de la mano de clásicos de “época Agotarás” como “Tras las rejas”, “A morir” o “Las puertas del cielo”, coreadísimas, y con el permiso de la fantástica “El vuelo del halcón” de “VII”, que fue la segunda si no me equivoco, para poco a poco tornar el reportorio hacia derroteros más actuales. Así, canciones como “Luna llena”, “Juicio final” (que sonó como un cañón), “Dueño del aire” o “Deja Vu” (dos de los mejores y más heavies temazos de la última época de SARATOGA) fueron cogiendo el testigo protagonista del show. Empezaron muy cañeros como decía, para relajar un poco el ambiente después en esta parte intermedia con otros temas muy queridos por su gente como “Sigues estando (en mi vida)” o “Hasta el día más oscuro”, otra de las más celebradas desde su más reciente “Némesis” (y tremendamente cantada por Tete, por cierto).

Personalmente me quedo con dos momentos de esta parte final del concierto (antes de los largos bises), de la mano de dos canciones muy diferentes como son “No sufriré jamás por tí”, posiblemente el superclásico más rotundo de estos últimos años y que es todo un misil en directo, y el momento más relajado recuperando “Lejos de tí”, la preciosa balada de “Mi ciudad” (y el único tema de estos primeros años que tocaron además de “Perro traidor”, si no me equivoco). Lástima del sonido que no terminó de acompañar a una noche tan importante, pero en ciertas salas no se puede pedir mucho más, ¿qué le vamos a hacer?

Y ya en la parte final, no podían faltar los superclásicos como son “Maldito corazón”, impresionante Tete, “Heavy metal” (otra de las pocas sorpresas más antiguas y que los menos jóvenes celebramos especialmente… aparte de que toda la sala la cantara puño en alto, está claro) o esos “Vientos de guerra” (atronadora pero no tan asesina como otras veces) y “Perro traidor”, poniendo punto final algo antes de lo esperado (que sinceramente pensaba que en Madrid terminarían con “Mi ciudad”) a una noche de despedida y que deja atrás ya muchos recuerdos, sentimientos, sensaciones y momentos vividos con SARATOGA de fondo, ya sea sonando por unos altavoces (en casa, en un bar o lo que sea) o viéndoles directamente encima de un escenario.

No me alargó mucho más en este caso, que ya fueron ellos mismos los que mostraron una importante emoción despidiéndose de su gente en Madrid sobre el escenario el viernes. ¡Gracias y hasta siempre, chicos!

Crónica de David Esquitino de RafaBasa.com

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