Los norteamericanos KILLSWITCH ENGAGE son, sin duda, la banda referencia del Metalcore Melódico del siglo XXI. 4 años después de su segundo LP homónimo, el quinteto vuelve a la primera plana de la prensa metálica con el lanzamiento de su sexto disco, marcado por la vuelta del vocalista original, Jesse Leach.

A tenor del contenido del disco, el regreso difícilmente podría haber sido mucho mejor.

Puntuación: 7,5
Crónica de Pablo García de
 El Lado Oscuro de la Luna


Hace ya más de 10 años del último disco grabado con Jesse Leach tras los micros, aquel Alive or Just Breathing (2002) que se convirtió en la punta de lanza del Metalcore más melódico tanto a nivel de calidad como de popularidad, un estilo que sería copiado por muchas bandas pero ninguna alcanzaría el nivel mostrado en ese disco, ni siquiera los propios Killswitch Engage, que de la mano de Howard Jones sacarían 3 discos más ahondando de forma más profunda en el componente melódico de su música, quizás demasiado para algunos. Este Disarm the Descent no reinventa el sonido del grupo, pero sí recupera algo de agresividad y técnica perdidas, convirtiéndose en el eslabón perfecto entre Alive or Just Breathing y The End of Heartache (2004) con una producción más equilibrada, de nuevo cortesía del guitarrista y motor del grupo Adam Dutkiewicz.

El disco no tarda en arrancar: blast beats desde los primeros compases de The Hell in Me, voces guturales, cambios de tempo, guitarras pesadas y estribillos azucarados marca de la casa. Leach ha avanzado como vocalista, no suena tan corrosivo como antes pero sí más técnico, con unas melodías vocales limpias más trabajadas. Las armonías vocales para rematar los estribillos se han vuelto una constante e incluso un cliché en su género, pero siguen siendo una banda bastante personal en este apartado. No empezamos mal. En una línea más accesible y cercana a sus trabajos con Jones a las voces tenemos Beyond the Flames, con un mayor porcentaje de líneas vocales totalmente limpias, donde las guitarras pasan un poco a un segundo plano, más allá de la construcción de la melodía. Recuperamos un poco la caña con The New Awakening, tanto por las líneas de guitarras más elaboradas, con solos y riffs incendiarios, como la mayor presencia de voces rasgadas.

El adelanto In Due Time es de las mejores del disco. Estructura bastante típica, con riffs, estribillo y estrofas muy marcadas, voces dobladas tanto limpias como rasgadas, breakdowns, un buen solo, técnicamente correcto y con feeling, y un dominio de los tempos de profesional consumado. A Tribute to the Fallen se edifica sobre una base rítmica notable, con un bajo musculoso que da cuerpo al tema, guitarras coloridas y voces semilimpias en el estribillo sumadas a los registros habituales. Tan pronto tema veloz y melódico como groovie y machacón. Tras las potentes 5 canciones iniciales, el nivel decae un poco, aunque todavía quedan joyitas. The Turning Point incide en la cara más Hardcore, un tema plagado de breakdowns y riffs entrecortados, incitando al mosh, dejando un breve espacio para los riffs más punzantes y las secciones melódicas en los estribillos.

El corte All That We Have, salvando las distancias, tendría cabida en los dos primeros LPs del conjunto. Tema rápido, cañero, dominado casi en su totalidad por voces guturales (salvo en el estribillo, como es costumbre), cambios de ritmo, con riffs muy incisivos y machacones, acompañados por un doble bombo casi constante que no deja hueco alguno por rellenar. Si no fuese por la línea rítmica, especialmente el bajo, de You Don’t Bleed For Me, pasaría un poco desapercibida. Estribillo típico de su última época, pausado y basado en la repetición, pero la línea de bajo es magnífica, tan pronto llenando huecos como cabalgando al más puro estilo Heavy clásico (otra cosa es que el tema tenga algo que ver con el estilo, que no). The Call se muestra más directa y fiera, muy potente si bien la fórmula está algo gastada, con esos breakdowns y riffs sencillos y entrecortados manejando el grueso del tema. Gustará más a los fans de la primera época, con un manejo de la batería de nuevo sensacional, cambiando de ritmo con suma fluidez, alcanzando velocidades infrahumanas en los blast beats.

Algo más discreta corre No End In Sight. Estribillo muy meloso y pegadizo, como de costumbre, pero el tema no destaca en el conjunto y termina siendo algo pasable. Algo diferente aporta Always, que es un tema más atmosférico, menos común en ellos, con un puntito de tensión aportado por la base rítmica y una línea vocal limpia y solemne, con algunos pasajes de guitarra que te sumergen en la melancolía, envuelto en un tempo bastante lento, un baño de agua fresca a un disco que a ratos peca de poco variado. Cerramos el disco con Time Will Not Remain, que muestra tanto las virtudes de la banda (compenetración, variedad de registros vocales y contundencia) como el defecto: su fórmula en 2013 ya no sorprende, lo cual resta algunos enteros.

La edición bonus, además, trae 4 cortes nuevos: Blood Stains y Slave to the Machine, que no desencajan para nada en el disco, y versiones en directo de My Curse y Numbered Days, un pequeño añadido que no está nada mal, especialmente destacable la segunda que es de mis favoritas personales del grupo.

El disco deja unos cuantos temazos en el tintero y la sensación de que han despertado de un letargo. Mientras esperamos su visita en el Resurrection Fest de este año, en estudio parecen haber espabilado a mejor, dando a luz un disco que entra en el podio del grupo sin problemas. Disco más que correcto que cualquier aficionado al estilo o a la banda en cuestión debería sentarse a escuchar.

Crónica de Pablo García de El Lado Oscuro de la Luna

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.