Pocas bandas en nuestros días tienen la -merecida- suerte de destacar como lo han hecho los suecos GHOST B.C. Con sólo su álbum debut cargado de aire retro demostraron que no era necesario inventar nada si lo que se hace está repleto de buen gusto y, sobre todo talento; cierto que la famosa estampa de James Hetfield con su camiseta también supuso un importante empujón, pero el boca a boca efectivo, más el propio -no- enigma de la banda liderada por el Papa Emeritus (ahora Emeritus II) y sus Nameless Ghouls han llegado a la situación de tener este segundo disco como uno de los más esperados del 2013.

Sólo faltaba que supieran jugar sabiamente la baza para conseguir que su leyenda fuera a más, y doy fe de que así ha sido.

Crítica de J. José Jimenez de RafaBasa.com

“Infestissumam” (del latín, “hostil”) es digno sucesor de “Opus Eponymous”, donde de nuevo la producción y el sonido de los instrumentos recuerdan a la forma en la que sonaban los discos cuarenta años atrás, ampliando esta vez su espectro musical y dotando de un mayor protagonismo al teclado. Lo que sigue invariable son sus letras satánicas 100% explícitas y ese gusto por la melodía, aunque en esta ocasión hablamos de un álbum que para muchos puede requerir varias escuchas, precisamente por la apertura de miras desplegado comparado con su debut, que era más netamente hard-rockero.

El disco se abre con el tema homónimo, una introducción cantada por un coro en latín donde los instrumentos van haciendo acto de presencia desembocando en “Per Aspera Ad Inferi”, perfecto nexo entre el álbum anterior y este, igual que “Secular Haze” y su ¾ emulando música de feria, con unas originales melodías vocales, sorprendiendo como Emeritus II escupe la palabra título cual serpiente rabiosa. “Jigolo Har Megibdo” posee un ritmo animado y casi alegre contrastado por lo lúgubre del teclado, con el que es casi imposible que tus pies paren quietos, adornado por un solo de guitarra tan simple como efectivo, cualidad ésta imprescindible en toda la música que GHOST B.C. factura.

“Ghuleh/Zombie Queen” es la primera gran sorpresa que nos encontramos y, personalmente, mi tema favorito del disco. Su primera mitad es hipnótica, construida a raíz de unas pocas notas de piano, atmosférica y heredera de Blue Öyster Cult, una de las más evidentes referencias en la música de estos suecos. Una canción de amor hacia una reina zombie que cambia su cadencia hacia un tétrico rock&roll en su segunda mitad, como si la familia Adams cogiera unos instrumentos para versionear a The Beach Boys.

“Year Zero” nos devuelve a los GHOST B.C. del primer disco, un tema de heavy-rock dominado por una invocación al maligno en forma de coro, pasando a otro tema rockero como es “Body and Blood”, donde la simplicidad y el buen gusto creando melodías se vuelven a dar la mano.

Idolatrine” es otro animadísimo rock&roll fuera de toda ingenuidad en cuanto a su lírica, volviendo a cambiar de tercio con “Depth of Satan’s Eyes”, donde el gusto por los primeros Black Sabbath sale a la palestra secundado por un estribillo pop de esos que se le quedan a uno desde la primera escucha.

“Monstrance Clock” es la otra gran perla de “Infestissumam”, combinando de nuevo su gusto por el culto a la ostra azul, más los primigenios Black Sabbath y cierto regusto a The Beatles en otra composición sombría, terminando con un sugestivo coro que repite, una y otra vez, “come together, together as one / come together, for Lucifer’s son” con el órgano de iglesia adornando por debajo.

Todo el arte gráfico es, una vez más, acorde a la musicalidad, esta vez optando por unos colores más chillones, en detrimento de los omnipresentes azules y grises del anterior, pero de nuevo con ese aire retro-vintage cinematográfico. Atención a la preciosa y repleta de detalles edición en vinilo, altamente recomendada para los más fans del combo.

Estamos pues, ante la confirmación de que “Opus Eponymous” no fue una casualidad y GHOST B.C. son un grupazo que merece ver crecer su leyenda disco a disco. Todavía hay quien se empeña en ser original, quedándose a medio camino; ellos han demostrado que la clave de todo es tener talento y que, en cierta manera, se puede ser original aunque la combinación de todos los elementos usados sean influencias fácilmente identificables. Estos son los motivos por los que, los acólitos a esta religión musical que es el rock tendremos a bien decir y regocijarnos por ello, “Habemus Papam” cada vez que un nuevo disco suyo se nos aparezca.

Tracklist:

  1. Infestissumam
  2. Per Aspera Ad Inferi
  3. Secular Haze
  4. Jigolo Har Megiddo
  5. Ghuleh / Zombie Queen
  6. Year Zero
  7. Idolatrine
  8. Body and Blood
  9. Depth Of Satan’s Eyes
  10. Monstrance Clock

Crítica de J. José Jimenez de RafaBasa.com



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